jueves, 30 de agosto de 2007

Decálogo festero

Estos días se ha comentado desde distintos medios de comunicación la entrada en vigor del llamado "decálogo festero", que consiste en un conjunto de acuerdos o compromisos alcanzados en su día por una amplísima mayoría de los componentes de la Junta de Gobierno de la Comisión de Fiestas (es decir, Presidentes, Delegados y miembros del equipo de la Comisión). Se ha pretendido sentar unas bases mínimas de actuación en tanto se ultima un Reglamento Festero que contemple de forma más extensa y detallada todo aquello relacionado con los actos festeros que, lógicamente, ha quedado fuera de los nuevos Estatutos de la Federación de Comparsas.

En su momento pedí expresamente que a ese conjunto de acuerdos debería dársele la máxima publicidad, pues era importante que todos los festeros lo conociesen y que todo el público en general supiese que se están haciendo esfuerzos por evitar los problemas de años anteriores (que consisten básicamente en el reiterado incumplimiento de los horarios previstos).

Igualmente se advierte de las posibles sanciones que pueden imponerse a los incumplidores. Particularmente, creo que sancionar no es una buena forma de solucionar estos problemas, o por lo menos aún no es el momento, pues este tipo de cambios tardan varios años en ser asumidos por las Comparsas y censo festero en general. La prohibición de hacer "doblete", por ejemplo, sól0 se puede controlar si las Comparas colaboran pues de lo contrario no hay nada que hacer.

Se trata más bien de conseguir una "autoregulación", es decir, de un intento de ponernos límites a nosotros mismos, de no permitir que esta Fiesta que tanto ha costado crear se nos muera de éxito. Son muchos los festeros que no quieren resignarse a soportar lo que está pasando estos últimos años, en los que las Comparsas que desfilan en último lugar lo hacen entre sillas vacias de público, lo que, además, desincentiva a que haya Abanderada.

Quedan pocos días para comprobar el grado de cumplimiento de estas nuevas normas.